La realidad globalizada: compromiso y desafio de los psicologos liberadores
Escrito por Angélica Jazmín Albarrán Ledezma   

 

Los Procesos de Globalización Neoliberal que se desarrollan en la mayor parte de nuestro planeta tienen implicaciones a nivel político, social, cultural, legal y ambiental, entre otros, y se fundamentan en Acuerdos de índole económico, que se han presentado cada vez con más fuerza en los países de América Latina, mismos que han traído consigo consecuencias a nivel estructural, implicando cambios en la esfera laboral a través del modelo de competencias, lo que ha repercutido en el aumento del desempleo, la pérdida de la micro y mediana industria; privatización de servicios de educación a nivel medio y superior, lo que implica que la población de recursos económicos no holgados sean los candidatos para la tecnificación; desprotección por parte del Estado de las instituciones de salud, lo que resulta en la carencia de medicamentos y servicios médicos de especialidades.

Paradójicamente, aun cuando la globalización neoliberal promueve la individualización de los sujetos, a establecido las condiciones para crear comunidades globales a través del Internet, lo que permite escucharse, conocerse, tomar conciencia y postura ante los diversos acontecimientos; además de la posibilidad de desplazamiento en el globo terráqueo (para algunos cuantos) y el acceso a mercancía proveniente de diversas latitudes lo que abarata costos y promueve la calidad, según la teoría de la competencia, aunque lo anterior también implica que aquellos que no puedan sostener esta dinámica desaparecerán.

Tales políticas responden a intereses externos, y no a las necesidades propias de los países llamados en vías de desarrollo que participan en estas negociaciones multilaterales, las cuales afectan directamente a las mayorías (profesionistas, campesinos, obreros, amas de casa…), al generarle necesidades y cambios sustanciales en su contexto y en su cotidianidad, por medio de la promoción de supuestas "nuevas y mejores formas de vida".

Por tal motivo, es preciso que se tome un papel activo y crítico ante los cambios que se están viviendo fruto de estos Acuerdos, que encubren estrategia de dominación geopolítica, lo que repercute subjetivamente en los individuos en la dificultad de cuestionar el Proceso aun cuando se vean directamente implicados, al respecto Martín- Baró señaló "Poder es aquel carácter de las relaciones sociales basado en la posesión diferencial de recursos que permite a unos realizar sus intereses personales o de clase, e imponerlos a otros… su territorio por excelencia es el ámbito de lo político y de los grandes acontecimientos sociales" (1999: 92- 101), como son los Tratados de Libre Comercio.

 

El Proceso de Globalización Neoliberal al que se asiste desde hace varios años comprende dos aspectos complementarios:

 

A) La reestructuración de las relaciones sociales de producción capitalista; en el caso de México, se encuentra entre los países que más acuerdos comerciales ha firmado; además, entre los países dependientes es el único que tiene acuerdos comerciales con Estados Unidos y con la Unión Europea.

B) El segundo aspecto se refiere al discurso, se debe hacer frente a una ofensiva político- ideológica que intenta convencernos de que el libre mercado es un fenómeno natural (Rangel, 2002: 23), deificándolo, es decir, presentándolo como si fuera permanente, natural y fuera del tiempo, en lugar de que corresponda a un estado de cosas transitorio e histórico.

 

Estas relaciones inequitativas de dominación, se pueden sostener sí se les presenta como legítimas y necesarias. "Todo sistema de dominación, observa Weber, se propone cultivar una creencia en su legitimidad apelando a fundamentos racionales, tradicionales o carismáticos" (Thompson, 1984: 339).

 

Aunado a esto, podemos diferenciar dos tipos de problemas de inclusión, creados y avalados por el mismo sistema: individualización y la formación de clases dependientes del mercado (Brunkhorst, 2004: 245), lo cual afecta directamente la toma de conciencia, la solidaridad y la acción a favor de nuevas formas de relación entre seres humanos, con derechos civiles, sociales y políticos validos ¡para todos!, con respeto hacia el futuro, no como una utopía, o como venta de cochera al mejor postor, sino con estrategias realistas, por lo cual es necesario, construir un nuevo modelo de globalización, creencia fundamental del altermundismo, reconociendo las luchas y los movimientos sociales generadores de propuestas y acciones, siendo los únicos capaces de abrir paso a un nuevo nivel de solidaridad (Brunkhorst, 2004: 252) y con ello globalizar la solidaridad, la democracia, la justicia social, la paz, la igualdad, la inclusión, ya que "la única globalización realmente existente es la financiera"(Estefanía, 2002: 37).

 

Por tanto, son las personas las únicas que pueden responsabilizarse al decidir sí el ordenamiento social en el que viven o por el cual están dispuestos a luchar, es justo, cuando estimamos la justicia en un orden social particular, estamos interesados por la medida en que el ordenamiento social considerado es capaz de satisfacer las necesidades y aspiraciones legitimas de los sujetos por él afectados (Thompson, 1984: 247).

Los psicólogos no podemos volver la espalda a los procesos socio-políticos, bajo la disculpa de que no son de nuestra incumbencia, lo son y ello por requisito de nuestro trabajo a favor del desarrollo integral y humanizador de los grupos y personas. La dificultad más obvia proviene del riesgo que corre la vida de quienes pretendemos iluminar los problemas que están a la raíz del conflicto o contribuir a la búsqueda de su solución. Más aún, es necesario reintroducir la historia en la psicología social, demasiado inclinada a analizar los fenómenos con categorías formalistas y esquemas atemporales. Es el contexto más o menos inmediato de la propia actividad científica él que determina qué debe ser objeto de estudio. Martin- Baró, reconocía la necesidad de situar y fechar el conocimiento psicosocial, y no pretender vender como universal, lo que es local y parcial (1983: 9).

La labor de Martín Baró, fue ayudar al pueblo salvadoreños a comprender su propia realidad; a través del "realismo crítico", anteponiéndole a lo que denominó el "idealismo metodológico". El "realismo crítico", consiste en forzar un cambio en la dirección del proceso intelectivo, tratando de ir del hecho a la teoría y haciendo que sea aquél el que plantee problemas a ésta, señalando sus limitaciones y sugiriendo las posibles vías de su desarrollo. En cambio la práctica de este "idealismo metodológico" puede reforzar el poco compromiso por parte del psicólogo porque éste, ilusoriamente, mantenga el principio de neutralidad valorativa de la investigación científica y porque esto le lleve a inhibirse en la formulación de propósito moral alguno para su disciplina.

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Es el propio psicólogo quien decide cuáles son las repercusiones sociales que le gustaría que tuviera su actividad científica, tomando en cuenta que la práctica resulta tan irresponsable como la ausencia de práctica, sí ésta no toma una orientación o un sentido claro y bien definido. En el caso de una Psicología de la Liberación ese sentido proviene de una previa "opción preferencial por las mayorías populares" y del interés por sus inquietudes y sus problemas.

Martín-Baró señala tres posibles tareas que puedan dar concreción a ese proyecto moral:

a)
Recuperación de la memoria histórica de los pueblos latinoamericanos, como estrategia para reconstruir su desvalida identidad colectiva. Tener presente cómo, para qué y en qué momento llevaron a cabo sus respectivas revoluciones en busca de la independencia, que problemáticas sociales los han unido y han contribuido a la formación de su identidad.

 

b) Potenciación de las virtudes de esos mismos pueblos, tales como la solidaridad, el sentido comunitario o ciertas formas de religiosidad no alienante.

c) Crítica de la cultura establecida (desideologización), con el objetivo de dificultar el control ejercido por las instituciones y los medios de comunicación sobre la opinión pública de las mayorías populares, evidentemente, en perjuicio de estas.

Para poder lograr lo anterior es el psicólogo quien se tiene que transformar a sí mismo, sin la nostalgia de la soledad o el sentido de contracorriente, puesto que en este contexto de búsqueda de alternativas se solidarizara con otros profesionistas, movimientos con causas especificas y ciudadanos concientes y/o interesados en involucrarse en la solución de las problemáticas locales y globales.

 

Es necesario reconocer el carácter activo de los sujetos de investigación, productores de conocimiento. Así como, reconocer el carácter dinámico y dialéctico de la realidad social; ampliar el objeto de estudio, incluyendo el nivel psicosocial con fenómenos como la ideología y la alienación, que admite el carácter simbólico de la realidad expresado a través del lenguaje (Christlieb, 1989).

 

Retomemos la experiencia que nos aporta la Psicología Social de la Liberación y formemos una psicología comprometida con las mayorías en nuestros ámbitos de ingerencia que reconozca el carácter histórico de los fenómenos que estudia (Montero, 1978, Martin- BarÓ, 1983; Jurema, 1985) y que asume explícitamente su compromiso político y social (Martín- Baró, 1986, 1987), (Correa y Zaiter, 1996: 520).

 

El psicólogo tiene un gran compromiso con el individuo, con la colectividad, con la realidad; ya que al poseer particular sensibilidad para observar el dolor, la injusticia, la manipulación, tiene la capacidad para estudiarlas y/o transformarlas.

 

 

Referencias:

Brunkhorst, H. (2004) Introducción a la historia de las ideas políticas. España: Biblioteca Nueva.

Chomsky, N. Y Dieterich, H. (1999) La sociedad global. Educación, mercado y democracia. México: Joaquín Mortíz.

 

Correa, N. y Zaiter, J. (1996) Problemas de aplicación e intervención en psicología social. En: J. L. Álvaro, A. Garrido y J. R. Torregosa (coord.) Psicología Social Aplicada. Madrid: McGraw Hill.

Estefanía, J. (2002) Hija, ¿qué es la globalización? México: punto de lectura.

 

Foley, D. (1989). Para entender el capital. México: Fondo de Cultura Económica.

 

Hernández, D. (2005) Red Mexicana de Acción Frente al Libre Comercio: discurso e ideología. Expresión especifica del altermundismo. (Documento no publicado). México: RMALC

http://www.cop.es/delegaci/madrid/pspolitica/baro.htm

Martín-Baro, I. (1999) La realidad del poder. En: sistema, grupo y poder (4 ed.) El Salvador: UCA Editores.

 

Obregón, C. (1997) Capitalismo hacia el tercer milenio. México: Nueva Imagen.

 

Rangel, G. (2002) Encuentro de organizaciones sociales y civiles de México y la Unión Europea en el marco del Acuerdo Global global UE- México. Memoria. México: CIFCA, DECA Equipo Pueblo, CNCD/ BÉLGICA y R.M.A.L.C.

Thompson, J. (1984) Studies in the theory of ideology, Cambridge. En: G., Jiménez, Programa nacional de formación de profesores universitarios en ciencias sociales. México: SEP, U. de G., COMECSO.

*Licenciada en Psicología por la Universidad de Guadalajara. Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla .