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Resumen
Se propone en estas páginas examinar algunos rasgos que caracterizan el lenguaje de la psicología de la pobreza, que nace en el mundo de la insignificancia social. Examinaremos en primer lugar lo que se entiende por desarrollo, teniendo una visión histórica del problema, más adelante revisaremos lo que entendemos por la pobreza y luego veremos el sentido y la ubicación que, en función de lo anterior, damos a la perspectiva de la opción preferencial por el pobre.
1. Introducción
Alberto Flores Galindo decía que el ensayo era un género donde había que desprenderse de todo y proponer libremente una manera directa de interpretar la realidad., también decía que el ensayo no debe tener temor a las críticas porque muchas veces es arbitrario, es decir, es escribir pero sabiendo que no es la verdad absoluta y que quizá exista quien esté en discrepancia contigo. Flores termina diciendo que un ensayo mientras más sorprenda e incomode a otros, mejor. El ensayo debe generara polémica, es decir, debe contribuir al análisis y debate de asuntos que sean importantes para la sociedad. Teniendo esto como guía, me propuse dar a conocer, a través de mis palabras impresas en este blanco papel, mi rechazo y oposición hacia falta de compromiso y voluntad por la lucha de una sociedad libre y con esperanza.
La pobreza es un tema de suma importancia, más aun en sociedades como la nuestra, mi intención no es realizar todo un marco teórico, sino más bien es dar pistas y reflexiones sobre nuestro accionar psicológico teniendo como horizonte una doble opción: por el pobre y contra la pobreza. Para esto, es ineludible hablar en primer lugar de desarrollo, como marco contextual donde se dará nuestra reflexión experiencial y nuestro trabajo psicológico.
A lo largo de la segunda mitad del siglo XX se impulsaron varios enfoques de desarrollo y con ellos medidas que se impusieron a rajatabla en nuestro país, que si bien aportaron algunos resultados inmediatos no llegaron a llenar las aspiraciones de la mayoría de la población, por lo que aún la búsqueda del desarrollo sigue vigente.
2. Definiciones de Desarrollo Humano
El desarrollo económico como sinónimo de crecimiento económico está comprendido dentro del campo más amplio e integral del concepto de desarrollo humano. Esta manera de concebir el desarrollo es totalmente nueva, aunque algunos autores piensen que la raíz de ello se encuentra en Aristóteles y en algunos otros pensadores de la antigüedad. Sin embargo, lo más seguro es que el término desarrollo resulta siendo producto del mundo moderno. La idea de que el futuro económico y social puede planificarse y orientarse según la acción humana es realmente nueva.
Lo fundamental de esta manera de pensar que llamamos modernidad es que se puede obrar en consonancia con la razón y con la libertad, lo cual da al ser humano mayor autonomía personal y social. La razón permite imaginar y construir el futuro de acuerdo a marcos realistas y comparables, la idea será avanzar de menos bienestar a más bienestar, de condiciones menos humanas a condiciones más humanas.
Asimismo, la libertad es clave para poder realizar lo anterior. Por un lado, en el sentido de que no debiera haber fuerza externa a las personas que les impida progresar económica y socialmente, si ésta es la decisión que han tomado. Por otro lado, que las personas pueden y deben alcanzar los logros de progreso que se han propuesto, para lo cual tienen que ser estimulados y dotados de los recursos necesarios que son materia de un acuerdo social. El poder mejorar por uno mismo y con una ayuda de los demás en los diversos aspectos de la vida humana es lo que hace crecer en autonomía a las personas y sociedades. Esta autonomía implica darse a si mismos las normas y orientaciones que los conducen al logro de un a vida buena y creciente de realizaciones.
Haciendo un esfuerzo de síntesis, vamos a plantear cuatro enfoques sobre el desarrollo señalando sus características principales, pero haciendo notar que se trata también de un proceso evolutivo en las concepciones que se han elaborado sobre el desarrollo.
2.1 El desarrollo como crecimiento económico: enfoque de la productividad y culto al PBI
El énfasis de este primer enfoque está puesto en el incremento de la productividad. Producir más y mejor por persona por unidad de tiempo permite crecer y desarrollar económicamente. Es claro que el factor trabajo se convierte en la pieza clave de este proceso; pero se lo toma también como un instrumento o medio, y no ala persona como un fin en sí mismo. Se trata de obtener una producción cada vez mayor en la economía. Por ello el indicador que se usa es el Producto Bruto Interno (PBI).
La forma de lograr este desarrollo ha sido a través del progreso industrial que ha generado abundancia de productos y mejoras en le empleo de las personas; pero también ha traído deterioros de la naturaleza y del medio ambiente en general, lo mismo que una creciente desigualdad en la distribución del ingreso. Mejorar la productividad es muy importante. Con su avance se combate la escasez y la pobreza económica. Permite a las personas y sociedades un mayor nivel de bienestar en lo a tenencia de bienes y servicios se refiere; pero no garantiza que lo producido se distribuya en forma equitativa, sobre todo cuando es el mercado el único orientador de la producción y distribución, sin que medien acuerdos sociales o tradiciones culturales fuertes en criterios de justicia económica.
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2.2 Enfoque de Equidad. ¿Es suficiente?
Se coloca el énfasis en la equidad, en el reparto de los bienes producidos y en los recursos que sirven para generarlos. Propone que los incrementos de la productividad y la mayor producción a la que dan lugar sean regulados en sus resultados. Una forma de hacerlo es a través de las políticas y reformas tributarias que generen redistribución de los ingresos a favor de una mayor equidad. Otra forma de conseguir un crecimiento con equidad decía este enfoque es mediante la redistribución de los recursos productivos. De allí la promoción y realización de reformas agrarias que se hicieron en varios países del mundo en los años 60 y 70.
Con todo lo hecho durante décadas, la realidad muestra que la pobreza continúa y que no hay desarrollo como se hubiera deseado en buena parte del mundo y dentro de la mayoría de países mismos. En algunos casos como en África, la pobreza es creciente y destructora de formas de vida humana. Todo ello ha producido insatisfacción en el enfoque y sus resultados.
2.3 El Desarrollo como acceso de todas las personas a la satisfacción de las necesidades básicas.
Se parte del supuesto de mínimos de subsistencia en alimentación, vestido, vivienda, salud, educación, etc; para así, a través del Estado hacer que se canalice recursos que permitan dotar de lo mínimo necesario o indispensable a las personas para satisfacer dichas necesidades básicas. Se construye para ello lo que se conoce como canastas mínimas de subsistencia o canastas básicas de consumo. Estrategias como la de focalizar la pobreza para realizar gastos o inversiones en dicho sector son parte de este enfoque. Por ello, los patrocinadores de este enfoque propusieron hace varios años la realización de ajustes con rostro humano, en el sentido que políticas de reducción del gasto público y del Estado no dejasen en el desamparo total a los sectores de menores ingresos de la sociedad.
2.4 El desarrollo como expansión de capacidades humanas.
Este enfoque surge en los años 80, haciendo una reflexión integradora de los anteriores enfoques. No los niega en ningún caso, pero si los encuentra insuficientes para dar cuenta del proceso de desarrollo. De ahí el énfasis del presente enfoque en la vitalidad o producción de vida humana prolongada, saludable y creativa. La reflexión pretende encontrar el sentido mismo del desarrollo como realización humana y no sólo los instrumentos que permiten alcanzarlo; de allí que también se le haya denominado desarrollo humano a este enfoque.
En este sentido, los bienes y recursos económicos se convierten en medios o instrumentos para lograr fines valiosos. El incremento de la productividad es un medio para conseguir los bienes que contribuyen a producir más vida humana. De allí que el concepto fundamental sea el de capacidad, que significa el conjunto de opciones u oportunidades de acción humana o de elección entre distintos modos de vivir que tiene las personas. En la medida que la capacidad es mayor o se amplía, entonces las oportunidades de la gente se multiplican y se pueden hacer más cosas y lograr ser más y mejores como personas.
Este enfoque señala que las capacidades puestas en ejercicio dan lugar a desempeños. Estos son resultados o logros de la acción humana. Esta perspectiva es la que da lugar a situar la calidad de vida como eje de las preocupaciones públicas y privadas, no solo la cantidad de años vividos o años de estudios o de trabajo. Lo importante también es tener una vida saludable y un reconocimiento social a lo que uno es como persona. Esto se expresa en un trabajo digno, un ingreso decente y un medio ambiente sano y conservado. El inspirador de este enfoque es Amartya Sen, nacido en India. Ha sido Premio Nóbel de Economía en 1998. Amartya Sen insiste en la importancia de la libertad para evaluar la calidad del desarrollo y, más aún, propone la comprensión del mismo en términos de libertad. Más precisamente, indica que “el desarrollo puede ser visto (…) como un proceso de expansión de las reales libertades que la gente disfruta” (Iguiñez,2002).
En el mundo actual, la libertad supone la previa liberación. Como indica Sen: “El desarrollo requiere la remoción de las principales fuentes de falta de libertad: la pobreza y la tiranía, las pocas oportunidades económicas y las sistemáticas privaciones sociales, el desdén de los servicios públicos y la intolerancia o la intromisión de Estados represivos” (Sen, 2000). A la vez, más allá de la independencia de los países, o de América Latina, la liberación tiene por fin último el logro de la libertad de las personas. Así lo indica Gutiérrez (1987): “Una profunda y vasta aspiración a la liberación anima hoy la historia humana. Liberación de todo aquello que limita o impide al hombre la realización de sí mismo, de todo aquello que traba el acceso a, o el ejercicio de, su libertad”.
Los indicadores de desarrollo en este enfoque son la esperanza de vida , el nivel de conocimientos adquiridos, el ingreso per cápita, las libertades de que goza la población y la autoestima que se tiene. Concordando con lo antes expuesto, se entiende el desarrollo en sentido humano, integrador y centralizado en el logro de la plena realización de las personas. Esto no implica desconocer que el avance económico y productivo sea una meta a conseguir en muchos de los paises, pero, antes bien, significa sobrepasar los límites estrechos de las concepciones netamente económicas y darle un valor más instrumental, que un fin en sí mismo.
Es así que coincidiendo con el informe sobre Desarrollo Humano Perú 2005 del PNUD, el desarrollo se concibe como “un proceso de expansión de capacidades y derechos de las personas, dentro de un marco de igualdad y oportundiades, en la cual todas las personaspuedan progresar en libertad, y en el cual debe avanzar cada uno al mismo tiempo que progresan todos”. Esta concepción da una visión acerca de las necesidades pero tambien de las potencialidades de las personas. No sólo toma en cuenta las necesidades y aspiraciones, sino que abarca también las capacidades de libertad, de creatividad, de identidad, de diálogo y de interacción con los demás. Esta mirada da prioridad al desarrollo del capital humano en términos de capacidades, habilidades y destrezas, y valora a las personas.
Esta concepción también realza las demandas hacia la sociedad, para que estas sean espacios para la igualdad, es decir, un espacio integrador que acoge con iguales derechos y oportunidades, y con respeto a las diferencias personales, que nacen de nuestra naturaleza como seres humanos libres; y con respeto también a nuestras diferencias sociales o colectivas, que surgen de nuestra condición de seres con historia y en la historia.
Por último esta concepción de desarrollo brinda el deber de hacerlo sostenible, lo cual se afianza en el uso racional de los recursos que nos brinda nuestro medio ambiente y en nuestra capacidad para produciry reproducir el bienestar que la sociedad va generando. {mosimage} {mospagebreak}
Desarrollo
3. La Pobreza y Opción Preferencial por el Pobre: Asunto Capital
La pobreza es una realidad polifacética, inhumana e injusta, consecuencia, sobre todo de la forma como se piensa y se organiza la vida en sociedad. En este sentido, Sternberg (1999) ha propuesto una teoría interesante que puede ayudar a clarificar la génesis humana de la pobreza como forma de organización del pensamiento y la vida en sociedad. Sternberg ha propuesto el modelo de estilos de pensamiento llamado “El autogobierno Mental”, en este modelo hace una analogía entre las formas de gobierno que existen en el mundo y la manera de pensar de las personas, él indica que si existen determinadas formas de gobierno es porque existen personas que piensan así. Para explicar su teoría Sternberg ha utilizado la metáfora o modelo de autogobierno mental, que es un sistema de representación formal de ideas o conocimientos relativos a un fenómeno. El autor asume que las formas de gobierno que se dan en el mundo socio-político, no son construcciones arbitrarias, sino que, son el reflejo de la mente, es decir, que reproducen maneras en que las personas se pueden gobernar a sí mismas. Por tanto, desde este punto de vista, los gobiernos son en gran medida extensiones de las mentes al fenómeno social, ya que las colectividades, al igual que las propias personas, se pueden organizar a sí mismas.
Para Sternberg, los estilos de pensamiento son las vías preferidas para aplicar, utilizar o explorar la propia inteligencia y saber a un problema o labor que se ha de completar, los estilos son formas características de pensar, las cuales juegan un papel básico en la adaptación de las personas a su medio ambiente, pues representan la forma en que ellas utilizan sus procesos cognitivos para manejar sus ambientes y adaptarse (Escurra, 2004). Los estilos de pensamiento son las preferencias individuales por tareas y por procesos mentales en la interacción con el ambiente ya sea personas o situaciones, en el desarrollo y en la socialización.
La pobreza es un hecho complejo, por tanto no se limita a la vertiente económica. La pobreza no es una fatalidad, sino una condición; no es un infortunio, sino una injusticia. Es resultado de estructuras sociales y de categorías mentales y culturales. Está ligada al modo cómo se ha construido la sociedad, en sus diversas manifestaciones. Es fruto de manos humanas: estructuras económicas y atavismos sociales, prejuicios raciales, culturales, de género y religiosos, acumulados a lo largo de la historia, intereses económicos cada vez más ambiciosos, por lo tanto, su abolición se halla también en nuestras manos.
No podemos negar la multidimensionalidad de la pobreza pero aún así podemos definirla en forma muy precisa como aquella situación social de carencia que afecta el bienestar de las personas y afecta el desarrollo integral de las personas, tal como nos lo dicen Estefanía y Tarazona (2003):
“A pesar de su carácter multidimensional y complejo, se define en forma precisa al basarse en indicadores de bienestar, definiéndose operacionalmente como una condición en la cual una o más personas tiene un nivel de bienestar inferior al mínimo necesario para la sobrevivencia (INEI,1999). Este concepto es puntual y de fácil comprensión, pero al fundamentarse en la carencia de bienes materiales resulta siendo relativo por lo que vale complementar su abordaje , considerándola una situación social en la cual existen carencias económicas, en un tiempo y espacio determinado, que afectan el desarrollo integral del ser humano” (Estefanía y Tarazona, 2003).
A su vez son múltiples los causantes de esta situación inhumana, entre estos, coincidimos con Iguiñiz (1994), quien identifica cinco variables como las causas de la pobreza en América Latina: desigualdad en la distribución del ingreso, la desigualdad socio productiva (se refiere a la desigual distribución social de la cantidad y calidad de los medios de producción más que a la naturaleza privada de la propiedad misma; Iguiñiz, 1994), la desigualdad en la distribución de capacidades productivas y la connotación territorial (Se refiere a la desigual distribución social de la cantidad y calidad de los medios de producción más que a la naturaleza privada de la propiedad misma; Iguiñiz, 1994).
Con lo visto líneas arriba podemos concluir en esta aprte coincidiendo con Iguiñez que: “Hoy se puede decir que la principal causa de la pobreza es human y no natural (sequías, plagas,etc). No existen lazos de solidaridad lo sificientemente fuertes y desarrollados, lo que es un reflejo de la estructura de valores dominantes en nuestras sociedades”. (Iguiñez, 1994).
Respecto de la motivación para estudiar la pobreza, parece útil destacar el deslinde que hace Sen con quienes consideran que el problema de la pobreza es importante por razones que son ajenas al interés y a la reivindicación de la dignidad del propio pobre. Estas razones pueden tener un componente cínico, que se refieren, al fastidio que produce a los ricos, el hecho de que los pobres afean las ciudades. Pero también pueden ser legítimas, como cuando se busca acabar con el caldo de cultivo de la violencia o se pretende el mayor crecimiento de la economía (Iguiñez,2000). En este contexto, Sen señala que “el primer requisito del concepto de pobreza es el criterio sobre en quién deberíamos enfocar nuestra preocupación”. Luego sentará su posición: “(…) el enfoque del concepto de pobreza está en el bienestar del pobre como tal”. Estamos, pues aquí, ante la opción por el pobre. El problema es, en primer lugar, el del pobre real. Esta motivación es importante al momento de definir el problema y escoger maneras de medir su magnitud. En resumen, no hay definición de lo que hay que explicar y medir que sea neutra respecto de los valores y la ética. Por eso el análisis viene después de haber aclarado bien de qué problema se trata (Iguiñez,2000).
Esta aproximación de valoración de la situación del pobre converge ampliamente con el trabajo de Gutiérrez (1986), este autor señalará que: “El motivo último del compromiso con los pobres y oprimidos no está en el análisis social que empleamos (…) aunque ese análisis sea una de las razones válidas que juegan, sin duda, un papel importante en nuestro compromiso”. El pobre mismo es, pues, el foco de interés, y lo es, independientemente de si sabemos mucho de las causas de su situación o de si es fácil o difícil que salga de esa situación (Iguiñez,2000).
Presente desde un inicio como problema y como enfoque, esta complejidad de la pobreza fue ahondada por la reflexión psicológica, siguiendo varias líneas. Precisamente esta percepción llevó a tempranas expresiones de “no persona”, y de “insignificante” para referirnos a los pobres, con lo cual se quería subrayar lo que tiene en común todos los pobres: la ausencia del reconocimiento de su dignidad humana, sea tanto por razones económicas, como raciales, de género, culturales, religiosas u otras. Condiciones humanas que nuestra sociedad no valora, creando situaciones de desigualdad e injusticia.
Analizar las causas de es una exigencia de honestidad y es el camino obligado para superar un estado de cosas inhumano e injusto. Punto de vista que desvela el papel que tien la responsabilidad colectiva en este asunto.
La pobreza es una situación inhumana e injusta y a la vez suceptible de eliminación. Toda tolerancia, acomodo teórico, actitud ambigua de ella es un insulto a las personas concretas que la padecen. Subrayar el carcater psicológico de las preguntas que acarrea la pobreza no significa, de ninguna manera, olvidar que ella y la injusticia social que la provoca tiene una constitutiva dimensión socioeconómica y cultural; pero no se confina a lo que se llama “ la cuestión social”. La pobreza y la opresión, con su carga de muerte injusta y prematura, nos lanzan un cuestionamiento radical a la conciencia humana y a nuestra manera de vivir. No hay que olvidar que los grandes retos que interpelan a la experiencia psicológica proporcionan, a su vez, importantes elementos para configurar un campo que nos conduce a una relectura de los enfoques y las teorías y a discernir el camino por emprender. Esto es algo que permiet entende rle sentido de una psicología como la de la Liberación, que busca tomar en serio el desafío de la pobreza, en el hoy de nuestra historia. En esta perspectiva se ubica lo que llamamos la opción prefeecnial por el pobre.
Las raices de esta formulación, está en el inicio de una reflexión teológica, quizá el primer gran impulso de la llamada “opción preferencial por el pobre” provino de la inspiración del papa Juan XXIII, quien poco antes de la primera sesión del Concilio Vaticano II, el 11 de Setiembre de 1962, dijo que “frente a los paises subdesarrollados la iglesia es y quiere ser la iglesia de todos y especialmente de iglesia de los pobres”. No pretendemos darle aqui una aproximación teológica al tema, pero si es importante tener en consideración su origen para poder captar su real significado.
El término opción proviene de la pobreza vista como un compromiso, en el cual vemos dos facetas: la solidaridad con los pobres y la protesta contra la pobreza, en tanto situación humana. Se trata de hacer nuestra la condición del pobre para dar testimonio contra ella. Esta doble dimensión del compromiso (solidaridad y rechazo) es fundamental para comprender el sentido que debe darse al término opción
. La preferencia significa entrar, condición ineludible, en el mundo del pobre, vivir en solidaridad con ellos, rechazar la injusticia de la situación que viven, compartir sus reivindicaciones de ser considerados personas. Pero hay también voces que desde una posicón extrema, manifiestan su preocupación por la indebida reducción a la que llevaría el término preferencia. En este caso se teme que esa manera de hablar perfile una actitud que se dirija sólo a un sector de la humanidad. Pero a decir verdd, es un temor omuna crítica infundada, ya que el mismo vocablo “pre-ferencia” nos habla de una solicitud prioritaria, de algo que es primero, pero no único; de predilección y de ninguna manera de exclusión. Son ciertas interpretaciones de la expresión y no la frase misma, las que dan lugar a pensar la preferencia en términos de exclusividad. La preferencia no descarta a losq ue no pertencen a ese estrato social (los pobres), ni merma la radical exigencia de solidaridad y justicia de la opción por el pobre.
Hoy creo que los diversos enfoques psicológicos deben tomar permanentemente la perspectiva del pobre. Cuando hablamos de opción por el pobre, opción primera, prioritaria, preferencial por el pobre, decimos muchas cosas, pero creo que habría que subrayar especialmente dos: opción por el pobre y opción contra la pobreza. No hay que perder este anverso y reverso de la expresión. Se trata de una opción por las personas que sufren una situación inhumana, de muerte. La pobreza es en última instancia muerte: muerte temprana, injusta, muerte física, pero también muerte cultural.
Muerte física porque siguen muriendo por enfermedades que la humanidad ya superó o mueren porque reciben la hostilidad de los poderes de este mundo y muerte cultural, porque como dicen los antropólogos: “la cultura es vida“. Cuando despreciamos una cultura de alguna manera matamos a las personas que forman parte de ella; cada vez que se discrimina a una persona por razones de orden cultural, racial o de género, en concreto a las mujeres, de alguna manera también las estamos matando. Es por eso que en América Latina hace tiempo que buscamos llamar al pobre: un “insignificante”; no hay ser humano que sea menos que otro, pero sí hay seres humanos que son tratados como menos que otros. “Insignificante” en nuestra sociedad. La pobreza es muerte en última instancia y decir “ desde los pobres” es partir desde lo más abajo , desde lo último justamente para poder cambiarlo todo. Si uno arranca desde lo más bajo de la sociedad es para cambiar el conjunto y es por eso que la tarea en realidad es enorme titánica. Opción por las victimas de una situación de pobreza, de injusticia, de marginación, de exclusión, pero contra la pobreza. Ser pobre no es bueno, y estoy hablando de la pobreza real, de la pobreza inhuman y la opción entonces es contra: hablar de una opción por el pobre, una opción primera por el pobre, es hablar de una opción contra la muerte, es por consiguiente una opción de vida.
Aquello que llamamos la opción preferencial por el pobre tiene dos niveles que es bueno intentar vivir en conjunto. El más claro y más aparente, a veces para algunas personas el único y que es muy importante, es la solidaridad expresada hacia los pobres, el trabajo con ellos en las áreas más pobres de nuestro país. Este nivel social, el estar en esa lucha, es un nivel de la opción por el pobre evidentemente importante, pero no es el único.
Este Trabajo social en medio de los pobres se suele expresar con la frase: “ser la voz de los sin voz”. Comprendo lo que se quiere decir con eso, pero sin querer dar la impresión de que maltrato una frase frecuente, confieso también que después de muchas experiencias de trabajo en sectores pobres prefiero expresarme de otra manera. Yo quiero que los que no tiene voz, la tengan. No es ponernos en el lugar para ser la voz, sino que ellos sean sujetos de su historia, dueños de su destino y no solo ellos, sino todos. Hay un segundo nivel y es que la opción por el pobre es también un camino para hacer psicología, es decir, para pensar la realidad psicosocial. La Psicología no es otra cosa que una reflexión y acción sobre las experiencias de vida desde nuestras condiciones históricas. La opción por el pobre no solo es una opción social, es también una manera de leer la vida. Toda psicología es una palabra sobre las personas, en ultima instancia la persona es su único tema.
La psicología como reflexión y práctica crítica debe ayudarnos a ver cómo se establece la relación entre la teoría y las exigencias de construcción de una sociedad humana y justa. Ella explicitará los valores de la psicología, esperanza y caridad que ese compromiso contiene. En el fondo la psicología contribuye a que el compromiso al servicio de la liberación sea más concreto y eficaz.
Necesitamos hacer psicología desde el pobre y eso es tener la opción por el pobre. No considerarla como una opción intelectual en el sentido peyorativo del término, de algo abstracto que poco o nada tiene que ver con nuestra vida diaria. Es vital la opción por el pobre para trabajar en el campo psicológico y muy concretamente la lectura de las experiencias de vida. Es un intento de hacer psicología desde precisamente la experiencia del pobre, porque desde allí fue naciendo la psicología. Los temas de justicia, angustia, esperanzas son tan fuertes en la psicología actual porque vienen de un pueblo que los está viviendo. Bibliografía
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