Impacto Psicológico del Conflicto Social
Escrito por Ignacio Martín-Baró   

 

Resumen de la conferencia del Seminario-Taller impartido por el Dr. Ignacio Martín-Baró el 4 y 5 de octubre de 1985 en Costa Rica
Ignacio Martín-Baró

 


 
1. Un conflicto social consiste en el enfrentamiento entre los intereses de los grupos que constituyen una determinada sociedad.


1.1 Un conflicto social existe en la medida en que se da un enfrentamiento objetivo de interses sociales, independientemente de que se tenga o no una conciencia clara de esos interreses y de su     oposición. La conciencia subjetiva de la contraposición, real o falsa, de intereses genera una     dinámica que puede modificar los términos del conflicto, pero la existencia del conflicto objetivo no depende de que se sea consciente de él. La tendencia a psicologizar la realidad de los conflictos sociales, asignando a las personas y a su subjetividad lo que, por naturaleza, es propio de la objetividad social, es un peligro inherente a la mayor parte de los esquemas conceptuales utilizados en psicología, incluso en psicología social.

La contraposición conflictiva de intereses no requiere ser “de suma cero”, es decir, que se dé una incompatibilidad absoluta entre los grupos rivales de tal manera que la ganancia de uno requiera necesariamente la pérdida del otro y viceversa. Sin embargo, la rigidez estructural característica de las sociedades centroamericanas hace que la mayor parte de los conflictos sociales tengan ese carácter, propio de los sistemas cerrados.

Los conflictos sociales pueden existir en forma latente o aflorar manifiestamente en la vida pública de una sociedad. El hecho de que no se perciba un conflicto entre grupos no quiere decir que no esté ocurriendo e incluso influyendo en aspectos importantes de su interacción cotidiana. La lucha de clases, por ejemplol puede darse sin que aflore durante mucho tiempo al ámbito de lo manifiesto o de lo socialmente consciente. Ahora bien, los conflictos pueden emerger de modo pacífico o de modo violento y, en este último caso, la violencia puede adoptar diversas modalidades. Es por tanto crucial no confundir conflicto social con violencia y menos aún con violencia física, que no es sino una de sus posibles formas.

Si bien la conciencia de las personas no determina la realidad de los conflictos sociales, constituye un factor crucial en su articulación histórica, volviéndolos procesos psicosociales muy complejos:

* En ciertas ocasiones, la ignorancia sobre el conflicto puede llevar a creer que no existe. Este parece ser el caso de la lucha de clases, negada como tal por no pocos psicólogos sociales ya que no encuentran una conciencia de las personas sobre su identidad de clase suficientemente consistente y extendida. De hecho, una de las funciones de toda ideología dominante es negar u ocultar los conflictos estructurales.

* Puede darse también una falsa conciencia, alimentada ideológicamente, que ubique el conflicto más allá de donde realmente existe. Por lo general, esto ocurre cuando un sector de la población se encuentra en una situación de explotación y dependencia alienada que le llevan a percibir a los gestores instrumentales de un conflicto como sus responsables, o a considerar a sus precipitantes inmediatos como sus causantes. Así, por ejemplo, unos campesinos, enrolados como paramilitares, atacarán a otros campesinos sindicalizados, considerando que de este modo defienden sus intereses grupales y nacionales.

* Finalmente, en otras circunstancias la conciencia sobre la confrontación de intereses puede agudizar el conflicto al hacer experimentar a las personas y grupos sus consecuencias o al desencadenar comportamientos intergrupales que activan el conflicto y acarrean a su vez nuevas consecuencias.

1.2 El conflicto social fundamental es el que enfrenta los intereses de las clases sociales básicas de toda sociedad, es decir, aquellas cuyas relaciones determinan las estructuras socioeconómicas de una sociedad. Es importante insistir que las clases sociales no existen fuera de su referencia mutua, es decir, de la lucha de clase que las engendra: hay grupos contrapuestos en la medida en que se oponen. Esto quiere decir que las clases sociales son realidades históricas y, por tanto, su peculiaridad debe ser examinada en cada caso y circunstancia concretas.

Precisamente porque las clases se generan en la dinámica histórica, están en permanente cambio y cada coyuntura les permite reagrupamientos transitorios que establecen puntos de superposición. De ahí la existencia de elementos contradictorios en la conciencia de las personas pertenecientes a grupos en los que se producen cruces de clase. Más aún, los grupos estructurales encuentran su mediación histórica a través de los grupos funcionales y de los grupos primarios, lo que lleva a que se produzcan numerosos planos de contradicción y conflictividad. La mujer obrera a quien maltrata su marido experimenta un conflicto intrafamiliar que traduce un imperativo cultural del sistema establecido; la vinculación activa de ambos en un sindicato o en una organización popular puede llevar en unos casos a la resolución del conflicto familiar, pero puede agravarlo en otros.

1.3
Uno de los problemas más complejos es la determinación de los intereses objetivos de un grupo social.Puesto que se afirma que la conciencia de las personas no refleja necesariamente los intereses objetivos de su clase social, siempre queda pendiente la pregunta de cómo o quién debe definirlos. Un grupo alienado por definición experimentará como necesidades propias aquellas que respondan a los intereses de aquel u otro grupo al que se subordinen.

Esto supone, por un lado, que las necesidades deben ser concebidas como un producto histórico, y no como un dato "natural" y predefinido. Pero supone, por otro lado, que la definición de las necesidades auténticas de un grupo no puede ser tarea realizada desde fuera, sino que debe darse a través de un proceso de conscientización, que constituye un cambio de las personas en la medida en que cambian sus relaciones con la realidad circundante, material y social.

{mospagebreak}

2. Impacto psicológico del conflicto social


2.1 Aunque la mera existencia de condiciones sociales conflictivas tiene siempre unas consecuencias psicológicas -por ejemplo el moldeamiento cultural y caracterológico de las personas-, su principal impacto se produce cuando el conflicto se activa en el plano manifiesto y las personas adquieren conciencia de él.

2.2 Quizá la consecuencia más inmediata y visible del conflicto es el fenómeno de la polarización. La polarización constituye un proceso de extremización y ridigificación de las actitudes existentes que distancia a unos grupos de otros. Se produce una intensificación emocional de las valoraciones hacia los objetos al mismo tiempo que se reduce el número y complejidad de las ideas correspondientes. Así, los esquemas perceptivos se vuelven más rígidos limitando las posibilidades de acción.

La polarización tiene como efecto la división maniquea del mundo en "nosotros, los buenos" y "ellos, los malos". Este esquema etnocéntrico se convierte en el marco fundamental de referencia, con respecto al cual se asigna sentido a los procesos que se vive y a las demás personas con las que se interactúa. Los grupos y personas desarrollan una hermenéutica partidista, cuyo criterio esencial es la pertenencia al propio grupo.

es importante subrayar cómo esta hermenéutica está llevada en extremo en la ideología de la "seguridad nacional" que, al considerar al mundo sumergido en un conflicto total, establece una radical dicotomía a la que nada ni nadie puede escapar: el que no es amigo, por lo mismo es enemigo y, mientras no demuestre lo contrario, cada individuo es "a priori" sospechoso. La doctrina de la "seguridad nacional" aplicada en nuestros países tiende a sentarse sobre la lucha de clases, cuya realidad ideológicamente confirma.

2.3
La polarización arrastra, a su vez, una ruptura del "sentido común" en el que se asienta la mayor parte de las rutinas cotidianas mediante las cuales las personas se relacionan entre sí y desarrollan su vida pública. Se desconfía de todos aquellos que no pertenecen al propio grupo y uno de los objetivos principales de la interacción lo constituye la identificación de las afinidades sociales del otro. En este clima de desconfianza mutua, las relaciones sociales se vuelven sumamente difíciles: los intercambios tienden a limitarse al ámbito de los conocidos o a quedarse en formas superficiales y estereotipadas hacia los desconocidos, empobreciendo el alcance y la profundidad de la vida social. En muchos casos, las personas empiezan a llevar una especie de doble vida, con los graves problemas morales y aún de identidad que esto puede ocasionar.

2.4 Es indudable que el conflicto sociale tiene importantes costos psicosomáticos:

* Están, obviamente, las consecuencias traumáticas de determinadas experiencias: violaciones, torturas, espectáculo de asesinatos, vivencia de "desapariciones" de familiares, etc...

* En segundo lugar, la vivencia del conflicto supone un continuo desgaste emocional ya que todos los hechos y sucesos afectan a la persona más intensamente. Se diría que la conciencia del conflicto pone a la persona en contiuno estado de alerta tensional hacia el mundo exterior, que a veces se tradice en alteraciones del humor, del sueño, del apetito.

* Está en tercer lugar, la angustia provocada por la amenaza de violencia o por el hostigamiento de los grupos rivales, que constituyen la causaa de una tensión adicional. En la medida en que el conflicto involucra un peligro, aunque sea imaginario, para la persona, la vivencia del miedo o del terror (según la magnitud, crueldad y controlabilidad de la amenaza pendiente) ocasiona un continuo desgaste psíquico. El prolongamiento de esta situación puede conducir a un agotamiento nervioso que se refleja en trastornos psicosomáticos e incluso lleve a un colapso total.

* Algunas personas tratan de huir del conflicto social negando su realidad o su involucramiento personal y lanzándose a una búsqueda compulsiva de sensaciones, es decir, a una verdadera bulimia de placer.

 

Temas de Reflexión:


a) ¿Cuáles son las principales diferencias entre los conflictos sociales, por un lado, los conflictos interpersonales y los conflictos intrapersonales, por otro? ¿Hay alguna relación entre ellos?

b) Al agudizar la vivencia del conflicto, ¿no resulta la concientización un proceso potencialmente desencadenador de violencia y, en definitiva, deshumanizador?

c) ¿Es posible y/o deseable tratar terapéuticamente las consecuencias psicológicas del conflicto social sin intentar modificar los términos objetivos del conflicto?

d) ¿Cuáles son las principales cualidades de una persona y las principales características de un grupo que constribuye a la paz?

e) ¿Cómo puede contribuir el psicólogo a propiciar la solución racional de los conflictos sociales?

mcs.
8/10/85.

 




Hemos colocado espacio para sus comentarios. Las preguntas de reflexión pueden servir para que se discutan esos temas que Martín-Baró propuso.

{comment}