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Página 1 de 5 La psicología tiene entre sus metas la promoción de la salud mental, la que depende en gran medida de las condiciones y restricciones definidas desde el Estado. Este marco conductual incluye tanto aspectos generales (condiciones de trabajo, horarios, seguros, impuestos, pensiones, entre otros) como íntimos, tales como tener acceso a la píldora del día después , a la información sobre anticonceptivos o a la opción a decidir la propia muerte ante una enfermedad terminal. La lucha por los derechos de control sobre el ingreso a la vida, pasan por esta hasta cuestionar los derechos de salida.
La escogencia entre opciones se encuentra en el centro de la acción humana, por eso “la psicología política centra su acción en el estudio de la influencia que tiene la toma de decisiones desde las estructuras de poder sobre la personas y viceversa” (González Suárez, 2008, p.1). Mientras que en los principios de la psicología política se señalaba como tarea describir y explicar el comportamiento político por medio del estudio de los factores psicológicos, sociales y ambientales que influyen en él (ver Dorna, 2006), ahora es necesario un paso más allá con la inclusión de la perspectiva ética y la toma de posición en defensa de la democracia, la ciudadanía y los derechos humanos y ecológicos, frente a los grandes intereses económicos. Esta ponencia se enfoca en las acciones concretas , que , desde el campo de la psicología, fomentan la salud mental de la población en el marco del ejercicio de los derechos humanos. A tal efecto se presentan ejemplos de intervenciones llevadas a cabo por docentes de la Escuela de Psicología de la Universidad de Costa Rica, con el objetivo de aprender y construir a partir de los mismos. I. Salud mental y responsabilidad política
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud mental como un estado de completo bienestar físico, mental y social. Tal visión pareciera más una meta (incluso utópica), ya que una persona angustiada por crisis social de su país –situación alejada del “bienestar”- puede tener una mayor capacidad por conocer y enfrentar la realidad, que otra que no se preocupa de su entorno. La misma OMS se refiere a la difusión del concepto cuando indica que la salud mental ha sido definida de múltiples formas por profesionales de diversas naciones y en ella se incluyen el sentido de bienestar psicológico, la eficacia en las acciones, la autonomía, las capacidades, la dependencia intergeneracional y la autoactualización del potencial intelectual y emocional, entre otros. Desde la perspectiva psicológica Mirta González Suárez relaciona el concepto con la capacidad de visualizarse como un ser integral a través del tiempo, analizar la realidad, establecer comunicación interpersonal, proteger y cuidar de sí mismo y los/las demás, responsabilizarse por sus acciones,prever las consecuencias de sus actos,aprender de las experiencias,desplegar creatividad,sentir emociones: amor, alegría, pena, generosidad, remordimiento, cólera, etc.,Tener ilusiones,hacer planes y visualizar el futuro,resiliencia,disfrutar de la vida,tener autonomía e interdependencia y poder resolver problemas . (González Suárez, 2008, p.6-7) Afirma la OMS que desde una perspectiva cultural, es prácticamente imposible definir la salud mental de manera comprensiva, pero existe un consenso acerca de considerarla como un concepto más amplio que la ausencia de desórdenes mentales. Otro aspecto a considerar es que los anteriores son aceptados o no de acuerdo con la deseabilidad social de las conductas y la capacidad de producir respuestas adaptativas de acuerdo con las demandas y expectativas cotidianas. Desde la funcionalidad, la OMS considera que las personas mentalmente sanas son conscientes de sus propias capacidades, pueden afrontar las tensiones normales de la vida, trabajar de forma productiva y fructífera y tienen la capacidad de hacer una contribución a su comunidad. (OMS, 2001)
Los aspectos antedichos dependen en gran medida del entorno social, responsabilidad del Estado, por lo que se prefiere el uso del término “comunidades saludables”. Las capacidades señaladas implican el poder conocer y transformar la sociedad asumiendo así la ciudadanía plena al aprender de los hechos históricos, analizar las causas , descubrir la manipulación, considerar los diversos intereses en pugna, conocer las características propias y los principales problemas sociales y propiciar el análisis por el acceso libre al conocimiento.
Como contraparte de lo anterior las fuerzas sociales que procuran el control social para su beneficio promueven la dominación, económica/cultural, la pérdida de la memoria histórica y de la percepción de los valores propios y, por tanto, restringen los insumos que ayudan al entendimiento. Desde el autoritarismo se estructura un ataque persistente contra la salud mental de la población basado en la desestructuración del pensamiento, la distracción para encubrir los problemas más relevantes y la utilización de psicofármacos como forma principal de superación de las crisis personales. En este último punto la ganancia es doble: se evita la confrontación entre intereses personales y grupales ante las estructuras de poder y a la vez se obtienen cuantiosas ganancias a la industria farmacéutica. En una sociedad que dedica su energía a situaciones políticamente secundarias (ej. farándula, deportes), unida al desmantelamiento sistemático de las organizaciones sociales (por ejemplo: los sindicatos), se presenta como resultado una democracia aparente y vacía, sumida en el engaño y el clientelismo político como gran arma enraizada en la búsqueda de beneficios personales que convierte al voto en un producto de venta en lugar de un derecho indispensable para el progreso social. El congelamiento de la voluntad personal y popular incluye la manipulación del pensamiento y las emociones, ante lo que la psicología cuenta con dos opciones básicas: apoyar a los grupos autoritarios u optar por facilitar y propiciar la acción de cambio para la democracia, acciones puntualizadas en el siguiente cuadro:
Democracia Autoritarismo Entender /Distraer Proponer /Asumir lo dictado por el poder Develar /Encubrir Organizar Desorganizar/cooptar los grupos ciudadanos Tener Autonomía/ Ser dependiente Participar/ Aislarse
En “La transformación del estado de derecho bajo la estrategia de la globalización” Franz Hinkelammert (2005) afirma que la opinión pública está dominada por la propaganda que presenta miedos infundados para que los verdaderos problemas pierdan fuerza, a la vez que deslegitima los movimientos alternativos y la resistencia. Noam Chomsky (2003) utiliza el término “cultura del miedo” para designar a una estrategia desde el poder para mantener controlada a la población por medio de la selección, construcción y omisión de las noticias, la sobrevaloración de hechos aislados, la culpabilización de las minorías y la distorsión de eventos por medio de afirmaciones engañosas o la sobre simplificación de situaciones complejas. Ejemplo de la manipulación gubernamental ha sido en Costa Rica la divulgación de un memorándum dirigido al presidente Oscar Arias y a su hermano Rodrigo Arias (ministro de la presidencia), que fue denominado popularmente como del “memo del miedo” porque básicamente se trataba de inculcar esa emoción en la población. Tal documento fue escrito por el vicepresidente Kevin Casas (quien tuvo que renunciar al hacerse público) y el diputado Fernando Sánchez , sobrino del presidente Arias, para dar a conocer a sus superiores un plan de presión a la población para que votaran afirmativamente en el referéndum del TLC.
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