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Página 1 de 3 De víctimas a protagonistas: Intervención psicosocial con niñas, niños y adolescentes afectados por la inundación. (I) La reconstrucción de la memoria colectiva da significado a la experiencia a la vez que permite comprender las causas y consecuencias descentrando de la afección emocional a nivel individual. Trabajar con grupos también colabora con la construcción y fortalecimiento de las redes psico-socio-afectivas. Promover la participación activa de las niñas y niños desde una perspectiva de derechos facilita el desarrollo de valores, de respeto, tolerancia, inclusión, compromiso social y de solidaridad. De este modo motivar el interés por el otro se convierte en un factor de resiliencia. En la experiencia que elegimos se puso énfasis en desarrollar los recursos creativos, expresivos y el humor como potenciadores de la resiliencia y reforzamiento de estrategias de afrontamiento. En el esfuerzo de adaptarnos a los modos de comunicación infantiles privilegiamos el juego, la narrativa y las actividades expresivas como las vías de comunicación para acercarnos a la temática. En este caso presentamos el dispositivo de intervención con niñas y niños que en su mayoría tienen entre 10 a 12 años y la participación activa de los adolescentes en esta iniciativa a partir de la creación de cuentos infantiles cuyo tema central es la inundación y la prevención.
En mayo del 2007 Uruguay sufrió una de las mayores inundaciones registradas en la historia del país. Tres Departamentos fueron los más afectados: Durazno, Soriano y Treinta y Tres. Alrededor de once mil personas fueron evacuadas y se estima en cien mil los afectados directos. La respuesta del Sistema Nacional de Emergencias y de la población uruguaya fue oportuna en cuanto a cubrir los requerimientos inmediatos de los afectados. Pero, probablemente por la escasa ocurrencia de catástrofes que afecten a la comunidad, no existía en ese momento un plan integral para el proceso de recuperación. El Instituto de la Niñez y Adolescencia del Uruguay (INAU) solicita a docentes universitarios, con formación específica en actuaciones psicosociales en catástrofes, el apoyo técnico para mitigar los posibles efectos en las niñas, niños y adolescentes (NNA) y sus referentes adultos. El plan de trabajo previó la incorporación de profesionales de INAU y se planteó como objetivos: el diagnóstico situacional elaborado participativamente; detectar recursos disponibles para el proceso de recuperación psicosocial, sus debilidades y fortalezas; coordinar tareas con los agentes comunitarios locales; y la realización de encuentros y talleres con los NNA y los adultos con los cuales se vinculan. También se procuró trabajar con los medios de comunicación locales para dar a conocer a la población las posibles reacciones que presentan las personas, comunes en estos eventos, y pautas de prevención y cuidado. Estas actividades estimaban un mes para su desarrollo.
A partir de la intervención, sobre todo de la realización de talleres con adolescentes, el Consejo de Educación Secundaria (CES) solicita la continuidad de las acciones. Ante la evaluación positiva del trabajo desarrollado y detectar la necesidad de continuidad de algunas de las líneas de trabajo, se acuerda entre los docentes universitarios, INAU y CES, la presentación de un proyecto que es financiado por agencias de Naciones Unidas (II) .
El trabajo con los NNA del Departamento de Treinta y Tres En este segundo momento de la intervención se reorganizan los equipos de trabajo integrando a profesionales del CES (III) . Se definieron como objetivos de esta etapa: • La reducción de daños consecuentes a la afectación psicosocial de NNA. • La promoción de procesos de fortalecimiento comunitario en la apropiación de herramientas y estrategias de afrontamiento para posibles futuras situaciones de emergencia. • El fortalecimiento de agentes locales formales e informales en su carácter de multiplicadores operativos.
En el presente trabajo nos centramos en una de las acciones realizadas con los NNA. Se comenzó convocando a los adolescentes y jóvenes que habían concurrido a algunas de las actividades ejecutadas en la primera etapa. Se habían realizado encuentros por agrupamiento de referencia: Cruz Roja Juvenil, Club Leo y Centro Juvenil de Nelsa Gómez.En esta segunda etapa se los convoca a un mismo encuentro y a partir de allí se trabaja en forma conjunta. Se unen también otros adolescentes que concurren a los liceos de la zona. Se pretende de ese modo fortalecer las redes, colaborar en la construcción de otras y fomentar una actitud proactiva frente al suceso. Una de las tareas que se propone es retomar relatos que habían realizado en la etapa anterior y trabajar conceptos de prevención que se pudieran incorporar en los textos. Surge así la idea de realizar narraciones para trabajar con las niñas y niños. En el intento de construir estrategias que por un lado aporten a la reconstrucción de la cotidianeidad, generen memoria colectiva y por otro promuevan procesos transformadores, se trabaja con los adolescentes como protagonistas del proceso de recuperación y no como víctimas de una catástrofe.
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