| Con el agua hasta el cuello |
| Escrito por Graciela Loarche | |||||
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Las personas y comunidades frente a una situación que irrumpe intempestivamente en sus vidas cotidianas reaccionan de diversos modos. Estas reacciones dependerán de experiencias vividas con anterioridad, historias personales y colectivas, las redes sociales y capacidad organizativa de la comunidad y de las instituciones, y la situación de vulnerabilidad pre existente.
La ausencia de políticas organizacionales para dar adecuadas respuestas a nivel local a situaciones como las inundaciones de mayo conlleva muchas veces una superposición de esfuerzos desde diferentes ámbitos institucionales. Es imprescindible aceptar que los afectados por una catástrofe no son sólo quienes sufren en forma directa el impacto del desastre. Encontramos varios niveles de afectación: quienes sufren el impacto directo, los familiares y amigos de los afectados en primer grado, las personas que integran los equipos de primera respuesta, la comunidad en general y quienes se enteran por los medios de comunicación. Entonces las reacciones que se producen a nivel personal y poblacional aparecen en todos estos niveles de afectación. Reacciones que debemos tomar como normales ante una situación que sí es anormal. El caos, la confusión, desorientación son algunas de estas reacciones. Cuando un país o una localidad posee una planificación estratégica ante los desastres mitiga los impactos que se producen y está en mejores condiciones de poner en marcha estrategias de afrontamiento. De lo contrario es permeable al caos y confusión y traslada esta desorganización a la población afectada. A su vez se contribuye a que aparezcan informaciones contradictorias, rumores, desconfianza. “Hay desorganización institucional, los referentes salen como tábanos a gastar energía.”“Hay una especie de competencia de ver quien ayuda más.” “Nos encontrábamos encuestando en la misma manzana, la gente nos decía que ya habían venido como siete veces a preguntarle lo mismo.” “Nos tocó a nosotros pero nos daba vergüenza ir a pedir. Y si ibas algunos te decían que no nos tocaba nada porque no éramos de los más pobres y eso está mal. Estamos doloridos con eso.” “El Comité de Emergencia en el apuro de dar hizo que algunos tuvieran mucho y otros nada. Hay que ir a las casas y ver qué perdieron.” “Los médicos nos decían ‘tiren todo’. ¡Cómo vamos a tirar nuestras cosas! Se lavan y se recuperan.” “Discrepamos con el Comité de Emergencia en la distribución de la ayuda. Propusimos parar un momento para pensar la mejor forma de distribución y definir algunos criterios.” |
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Las Misiones involucran derechos sociales fundamentales, como son el derecho a la educación, a la salud, a la identidad y a la participación. Sus objetivos se orientan a la construcción de ciudadanía mediante la inclusión social de toda la población, la universalización de los derechos sociales, la participación y el protagonismo de la comunidad en los asuntos políticos y el fortalecimiento de la economía social y capacitación de los individuos para su incorporación a la producción, impulsando de esta manera el desarrollo pleno de los ciudadanos y del territorio nacional. Más... |